martes, 27 de octubre de 2015

la música como aprendizaje



El aprendizaje ha sido siempre un proceso duro y difícil, tanto para el maestro/a como para el alumno/a, pero antiguamente no se disponía de la cantidad de materiales e ideas que hoy día poseemos nosotros.  
Antes, la educación se basaba en la transmisión de conocimientos de forma natural y simple, y hoy en día, poseemos unas técnicas y unas estrategias que hacen que esa transmisión sea placentera para el maestro/a e interesante para el alumnado, favoreciendo una participación activa e incluso el aprendizaje por sí mismo y de forma autónoma, con lo que la mera transmisión de los conocimientos pasa a ser actualmente un proceso satisfactorio de aprendizaje motivador. 
Aún así, no siempre el proceso de enseñanza-aprendizaje resulta placentero y motivador, sino que en algunas ocasiones el alumnado puede llegar a ver el aprendizaje como algo “aburrido”, que le obligan a hacer. Esto puede ser debido a un escaso interés del niño/a por obtener determinados conocimientos relativos a la materia, por una escasa motivación del maestro/a en la escuela durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, por el insuficiente uso de los recursos educativos, como instrumentos musicales, cintas de audio, etc.…, por el carácter monótono en el proceso de enseñanza de algunos docentes o por el ambiente familiar en el que el alumno/a se desenvuelve, un factor muy importante en la vida y en el progresivo desarrollo del niño. 
Poco a poco, se están introduciendo en las aulas más recursos motivadores que favorecen el aprendizaje del alumnado, despertando su interés y ofreciéndoles así un aprendizaje más significativo que conecta cada vez más con su realidad social y con su vida personal. 

La música es un recurso atractivo que puede favorecer el aprendizaje debido a la importancia que tiene hoy día en nuestras vidas, y por ello es conveniente trabajarla desde todas sus dimensiones, ya que no sólo se debe limitar al estudio musical en sí mismo, en su hora correspondiente, sino también es conveniente favorecer un acercamiento y disfrute al proceso musical, que puede estar globalizado en los demás aprendizajes de las diferentes áreas, que se produzcan en el aula. 
Cualquier tema educativo puede  relacionarse con la música, en los conocimientos de los cursos de infantil, donde este recurso está muy presente actualmente, podemos encontrar  canciones, tanto infantiles como populares, cuentos sonoros, dramatizaciones, etc.…relacionados con diferentes centros de interés como la navidad, el otoño…
A  través de la organización por rincones, dentro del aula, podemos descubrir el “rincón de la música”, un espacio delimitado de la clase, donde los alumnos podrán manipular de forma libre los instrumentos musicales que allí se encuentren, como maracas, triángulos, claves… y otros instrumentos de percusión propios a su edad.
Según Shinichi Suzuki (violinista, educador y filósofo) la habilidad musical no es un talento innato, sino una destreza que puede ser desarrollada. “Cualquier niño a quien se entrene correctamente puede desarrollar una habilidad musical, de igual modo que todos los niños desarrollan la capacidad de hablar su lengua materna”.
Por ello, desde la educación infantil es adecuado que el niño esté en continuo contacto con la música, para que pueda desarrollar aspectos musicales con la misma fluidez que se expresa verbalmente y para inculcar en sus vidas un progreso musical que, con el paso del tiempo, llegará a potenciarse en mayor o menor medida. 
Además, hasta los seis años, los niños están en el pleno descubrimiento de su cuerpo, por ello es interesante enseñarles que el cuerpo es el instrumentos más valioso, con el se pueden hacer infinidad de sonidos, al igual que con su voz, y que a través del movimiento se pueden expresar multitud de sensaciones. Todos estos tipos se expresiones se pueden desarrollar en competencia con otras áreas, como pueden ser la expresión plástica o la expresión corporal. 
Cabe destacar otro método de la enseñanza musical, el método de Jacques Dalcroze (1865-1950) , que dice que “El cuerpo es la fuente, el instrumento y la acción primera de todo conocimiento ulterior”; por ello es conveniente realizar actividades que favorezcan la toma de conciencia corporal, la contracción y relajación muscular, el estudio de actitudes estéticas, la utilización del espacio, la memorización de gestos, la ejercitación de reacción auditiva, la localización relativa del sonido y el desarrollo de las cualidades musicales



En los años preescolares la creatividad y las habilidades artístico-expresivas se encuentran en plenitud. Lejos de las reglas y pautas del marco social, los niños tienen la posibilidad de “jugar” con su voz, con su cuerpo y con instrumentos musicales en forma desenfadada y espontánea, dando rienda suelta a las emociones y a la imaginación.
La música es un lenguaje simbólico que permite a los niños exteriorizar su mundo interno así como también interpretar el mundo a su alrededor, facilitando la libre expresión de sus sentimientos, sus sensaciones, sus fantasías y su realidad. Pero la música también funciona como medio para interactuar con los otros, como un lenguaje común y compartido que favorece la comunicación y el desarrollo de las habilidades sociales. Los diálogos sonoros, los cambios de roles que se juegan en una improvisación, el uso del cuerpo y el movimiento para “contar” cosas, los juegos rítmicos, el aprendizaje de canciones, son algunas de las actividades musicales que estimulan al ejercicio de la comunicación, el respeto por el tiempo propio y ajeno, la aceptación y valoración de las diferencias y, sobre todo, la socialización. Y la música es, fundamentalmente, una manifestación artística y cultural que, como tal, desarrolla en los niños la sensibilidad, la creatividad, las aptitudes artístico-musicales y la inserción en la cultura de origen.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario